Hoy hace exactamente tres meses, en la fiesta turolense en la que se celebra el amor por todo lo alto, viví el instante más romántico y emocionante de toda mi vida. Y es que Pablo, mi chico, me pidió que me casara con él. Después de 14 años juntos probablemente pensaréis que era algo que esperaba ¡Pero os prometo que fue toda una sorpresa! De hecho verlo de rodillas, cajita en mano, me dejó literalmente sin habla. Sólo me salían lágrimas (de alegría por supuesto!) y besos. Y después de unos segundos ¡un enorme SÍ!
La cajita que sacó de su abrigo encerraba el objeto más preciado que he tenido en toda mi vida. Y no por lo original y bonito que es, que también, si no por lo que simboliza. Pues es la antesala de muchas cosas emocionantes que están por venir y con las que llevamos soñando mucho mucho tiempo.



Del oui de Dior contaros que recuerdo haberle mencionado cuantísimo me gustaba este anillo de compromiso. Pero ha llovido tanto desde aquel comentario que ¡no pensaba que lo recordaría! Es de oro blanco con un diamante sobre la i. Un modelo discreto y sencillo como nosotros, pero al mismo tiempo muy original porque lo dice todo. Y si me gustaba cuando lo descubrí hace años, puesto ahora en mi propia mano ¡es todo un sueño! Como curiosidad contaros que mi chico y yo comenzamos a enamorarnos en las clases de francés de bachillerato en las que nos sentábamos juntos. Así que un sí en el "idioma del amor" nos va que ni pintado!
Me moría de ganas de compartir con todas vosotras esta noticia tan especial para nosotros. Parece que por fin ha llegado nuestro momento, y ahora toca disfrutar de este bonito proceso ♥.